Tabaco y enfermedad pulmonar.
El humo del tabaco afecta principalmente a los pulmones que es por donde ingresa el humo. Se ven lesiones de varios niveles en el aparato respiratorio como son:
· Las vías respiratorias y las diminutas bolsas de aire de los pulmones pierden su capacidad para estirarse y contraerse.
· Las paredes entre muchas de las bolsas de aire de los pulmones se destruyen.
· Las paredes de las vías respiratorias se engrosan e inflaman (se irritan y se hinchan).
· Las vías respiratorias producen más mucosidad de lo habitual, lo que las puede bloquear e impedir el flujo de aire.


- Aumento de las secreciones en la tráquea y los bronquios, lo que lleva a tos crónica y expectoración habitual, sobre todo, por las mañanas. El aumento de las secreciones se asocia con mayor riesgo de sobre infecciones por virus y bacterias asociado con bronquitis crónica.
- Destrucción de la superficie de los alvéolos (enfisema) que produce una disminución del paso del aire.
El consumo de tabaco daña el pulmón desde que se empieza a fumar. Los adolescentes fumadores ya tienen obstrucción leve de las vías aéreas y una disminución del crecimiento de la función pulmonar. Las mujeres parecen ser más susceptibles a esto que los hombres. Fumar se asocia con un menor rendimiento deportivo ya que los pulmones tienen menor capacidad.


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